Este cuadro habla de la capacidad y el poder femenino de transformar la mirada en lenguaje; un canal que puede ser misterio, invitación o escudo.
No es una mirada pasiva; es un gesto poderoso que rompe la distancia entre el lienzo y quien lo contempla. El observador se siente observado y esta inversión, desarma al espectador y proyecta deseos e interrogantes. En un giro magnético, el observador se descubre observado; una inversión de roles que desarma, proyecta deseos y despierta profundos interrogantes. Es un juego de poder, atracción y enigma donde el espectador siente la necesidad inevitable de descifrar la fantasía plasmada en su vibrante cromática y de adentrarse en el intrigante universo que habita en esta mujer.
Una obra sofisticada que no se limita a decorar, sino que dialoga de tú a tú con quien la mira.
3.000,00 €
Hay existencias